Es la manifestación cutánea más frecuente de las reacciones adversas por fármacos. Suele ser difícil de distinguir de los exantemas infecciosos. La erupción puede ser predominantemente eritematosa, maculopapular o morbiliforme. A menudo comienza en el tronco o en áreas de presión y se extiende de forma simétrica a las extremidades, haciéndose confluente progresivamente. Además, pueden encontrarse lesiones urticariales en las extremidades, que le confieren un aspecto polimorfo.