¿Qué es la alergia?
La alergia es un conjunto de manifestaciones en diferentes órganos, dadas por una respuesta exagerada a ELEMENTOS NORMALES del ambiente, como pólenes de árboles, pastos y malezas, caspas de animales, polvo de habitación, alimentos, etc. La mayoría de la población no reacciona a estas sustancias, ya que su sistema inmunológico es tolerante a estos elementos, conocidos como ALERGENOS.
¿Cuáles son las manifestaciones de una alergia?
La alergia puede manifestarse a nivel de la piel (dermatitis atópica, urticaria), a nivel del sistema respiratorio (rinitis y asma alérgicos), a nivel ocular (conjuntivitis), a nivel del sistema digestivo (diarreas, reflujo), y también pueden originar síntomas generalizados, como es el caso del shock anafiláctico, la reacción alérgica más grave, que implica un compromiso cardíaco (taquicardia, baja de presión), respiratorio, cutáneo y digestivo, y que puede llegar hasta el paro cardiorrespiratorio.
¿Cómo se desarrolla una alergia?
La mayoría de las personas que tienen una alergia, tienen una base genética o hereditaria. Esto significa que heredamos de nuestros padres, la predisposición para desarrollar estas enfermedades, pero es necesario que exista un contacto o exposición a los alergenos, para dar tiempo al sistema inmunológico de desarrollar la respuesta alérgica. Este es el motivo por el cual frecuentemente aparecen alergias a sustancias que antes eran perfectamente toleradas por la persona.
El tiempo que demora en establecerse una alergia también es variable: para algunos demorará unos meses, para otros puede tomar años. Esto depende de varios factores como por ejemplo: una mayor cantidad de alergeno en el ambiente, exposición intermitente, y las características químicas propias del alérgeno, dan una mayor probabilidad de desarrollar síntomas.
Se describe la “marcha alérgica”, en aquellos individuos con predisposición genética: aparece primero, siendo lactante, una alergia alimentaria (que puede dar síntomas como dermatitis atópica o síntomas digestivos), ya que son las primeras sustancias normales del ambiente con las que se tiene contacto en grandes cantidades. Más grandes, desarrollan alergias respiratorias, en la medida que van teniendo mayor contacto con alergenos dentro de su casa (por ejemplo el polvo de las habitaciones o la caspa de sus mascotas), apareciendo también las alergias a pólenes luego de varias primaveras de contacto e inhalación.
¿Se mejoran las alergias?
Sí, pueden mejorar, ya sea en forma espontánea como ocurre con la mayoría de las alergias a alimentos, o con tratamiento específico conocido como inmunoterapia. Este tratamiento consiste en la aplicación de vacunas (orales o subcutáneas), con lo cual se logra que el sistema inmune del paciente se haga tolerante a los alergenos. Este tratamiento está disponible para pólenes de pastos, malezas y árboles, polvo de habitación, y venenos de abejas y avispas.
¿Cómo puedo saber que soy alérgico?
El primer elemento para el diagnóstico de una enfermedad alérgica, es tener un cuadro clínico sugerente. Para esto es fundamental que su médico tratante realice una historia clínica detallada, donde además de preguntarle por sus síntomas y realizar un examen físico, preguntará por las características del ambiente donde vive (presencia de mascotas?, tiene alfombras?, peluches?, cuáles son sus pasatiempos? Qué plantas ó árboles hay en su vecindario?, en qué ciudad vive?, etc).
Orientado por la historia, el médico le solicitará exámenes para confirmar el diagnóstico. Aparte de los exámenes específicos para cada cuadro clínico, solicitará un estudio para determinar a qué sustancias es usted alérgico.
¿Cómo puedo saber a qué soy alérgico?
El examen más sensible, rápido y de menor costo para detectar la sensibilización alérgica es el test cutáneo, también conocido como prick test. Este consiste en la aplicación sobre el antebrazo de varias gotas de extractos de los distintos alergenos, realizando una micropunción a través de estas gotas. Luego de 15 minutos, se observa y mide la aparición de una roncha, la cual indica que usted está sensibilizado.
¿Si tengo un examen positivo, significa que soy alérgico?
No, sensibilización y alergia no son sinónimos. Con el resultado del examen, su médico tratante evaluará la correlación con los síntomas. Esto es particularmente importante para las pruebas de alergia a alimentos, donde frecuentemente se deben llegar a otros exámenes de confirmación (dietas, pruebas de provocación).
¿Duele el test cutáneo?
No duele, solo causa la molestia propia de una micropunción, que es similar a lo que siente cuando es picado por un insecto, y si es positivo va a sentir picazón en las ronchas.
¿Desde qué edad se pueden hacer estos exámenes?
Estos tests se realizan a cualquier edad. Lo importante es saber a qué se debe estudiar. En un lactante de dos meses, lo lógico es evaluar las leches y no los pólenes, ya que es a lo que está expuesto; y a la inversa, a un adolescente lo primero a estudiar son alergenos de su ambiente.
Es cierto que la respuesta de la piel en los niños menores es menos intensa que en los mayores, pero la interpretación de los resultados se realiza de acuerdo a lo que arrojen los controles positivos y negativos que también se aplican en cada test.
¿Existen otros exámenes para saber a qué soy alérgico?
Sí, puede realizarse un examen de sangre para determinar IgE específicas, teniendo presente que son menos sensibles y de mayor costo que las pruebas cutáneas. Están indicados especialmente cuando por condiciones de la piel no se pueden realizar los prick tests, cuando el cuadro clínico es muy inestable y no es posible suspender los antialérgicos (anti-histamínicos). En algunas ocasiones, y dependiendo del cuadro alérgico se pueden realizar test de Parche con diferentes alergenos.
Dra. Jessica Salinas L.
Centro de Alergias
Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
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Alergia a Medicamentos
Los medicamentos o fármacos son sustancias que se utilizan en el tratamiento de diversas enfermedades, como por ejemplo es el caso de los antibióticos o los antinflamatorios, y también con propósitos diagnósticos, como es el caso de los medios de contraste utilizados en procedimientos radiológicos.
Las reacciones alérgicas a los medicamentos se presentan en 5 a 10% de la población general, en algún momento de su vida.
Es importante destacar que no todas las reacciones adversas relacionadas al uso de un fármaco son alérgicas, de hecho, este grupo representa una minoría entre todas las reacciones que pueden producirse con el uso de un medicamento. Ejemplos frecuentes de reacciones no alérgicas, son por ejemplo las molestias abdominales que pueden causar los antinflamatorios (dolor en la “boca del estómago”, reflujo ácido, etc) o la sensación de aceleración del pulso y enrojecimiento facial en relación al uso de anestésicos locales que tienen vasoconstrictores (Epinefrina) en su composición, y que con frecuencia se confunde con cuadros de alergia.
Las reacciones alérgicas a medicamentos se deben a una respuesta inmunológica del organismo, dirigida contra este medicamento o contra un derivado de éste, que se produce cuando la sustancia es eliminada a través de diferentes órganos.
Estas reacciones alérgicas son respuestas particulares de cada persona, que no se producen en la gran mayoría de los usuarios de un medicamento, quienes lo toleran sin problemas.
Una respuesta alérgica implica que la persona previamente ha usado el mismo fármaco (u otro muy parecido) y lo ha tolerado sin problemas. Este concepto es muy importante ya que muchas personas creen que por haber usado previamente un medicamento sin problemas, no puede ser éste el causante de una reacción actual. Justamente se requiere de un período de “sensibilización”, en el cual el uso del medicamento no produce ninguna molestia, y es con utilizaciones posteriores que se desencadenan los síntomas de alergia.
Estos síntomas pueden ser muy diversos, y mencionaremos aquí los más frecuentes:
1.- Reacciones inmediatas, que ocurren dentro de minutos a pocas horas de la utilización de un medicamento:
- Aparición de ronchas en la piel, acompañadas de intensa picazón (urticaria)
- Hinchazón de tejidos blandos (cara, párpados, labios, axilas, manos, región genital, etc.) que puede afectar también la garganta y agregarse sensación de asfixia (angioedema).
- Dolor abdominal usualmente acompañado de alguna de los otros síntomas aquí mencionados
- Sensación de pecho apretado, tos, cansancio y dificultad respiratoria y silbidos al pecho (broncoespasmo)
- En los casos más graves, compromiso del sistema circulatorio que puede manifestarse por mareos, palpitaciones, aceleración del pulso, desmayos, pérdida de conocimiento e incluso, paro cardíaco.
2.- Reacciones no inmediatas, que se presentan horas o incluso días después de la utilización de un medicamento:
- Manchas rojas en la piel, que tienden a confluir y que pueden o no descamarse (exantema maculopapular).
- Lesiones de la piel que aparecen siempre en el mismo lugar, en relación al uso de un medicamento, con frecuente compromiso del área genital (exantema fijo medicamentoso).
- Lesiones ampollares, que pueden afectar la piel y las mucosas (por ejemplo dentro de la boca), pudiendo desprenderse e incluso infectarse (Síndrome de Stevens-Johnson).
- Cuadros febriles prolongados con o sin hinchazón de los ganglios y con o sin el compromiso de otros órganos (hígado, pulmones, riñones, articulaciones, etc.)
Todos los síntomas mencionados se deben a la liberación de diversas sustancias durante el transcurso de una reacción alérgica (como la histamina) y a la participación de diversas células, como linfocitos que atacan directamente al medicamento donde éste se encuentre, o bien, a través de la producción de un anticuerpo que habitualmente es la inmunoglobulina E.
Los medicamentos más frecuentemente involucrados en estas reacciones son los antibióticos, especialmente los llamados Betalactámicos, donde están las Penicilinas entre varios otros, seguidos por los Antinflamatorios (Ej: Dipirona o Metamizol, Paracetamol, Diclofenaco, Ibuprofeno, etc) y algunos fármacos usados en anestesia general.
De todos modos, es importante señalar que cualquier medicamento puede producir una reacción alérgica y que estas reacciones son más severas en personas que tienen una tendencia alérgica en su familia, vale decir, aquellos que presenten rinitis alérgica, asma alérgica y dermatitis atópica. También es importante destacar que los hijos de las personas alérgicas a medicamentos tienen más riesgo de presentar estas reacciones.
Una persona que haya presentado una reacción del tipo de los que ya hemos mencionado, debe consultar con un Inmunólogo para estudiarse y determinar los medicamentos alternativos que puede usar con tranquilidad, ya que si insiste en usar aquel medicamento que le produjo los síntomas alérgicos, puede ocurrir una reacción mucho más grave.
Además, existen medicamentos que por mecanismos diferentes a los propios de una reacción alérgica producen síntomas del todo similares a éstas, pero que pueden presentarse incluso la primera vez que se use un fármaco. Este es el caso de la mayor parte de las reacciones por uso de medios de contraste yodados en procedimientos radiológicos, dicho sea de paso, estas reacciones no se deben a la presencia de yodo en el medicamento.
Este tipo de reacciones de “primer uso” son las reacciones Pseudoalérgicas, y es el especialista el llamado a determinar que tipo de reacción fue la que afectó a un paciente y cual es la conducta a seguir.
Otro ejemplo de reacción pseudoalérgica es la tos y/o hinchazón de cara, labios, párpados y otras partes blandas que pueden presentarse en los pacientes que tienen la presión arterial elevada y toman medicamentos como el Enalapril u otros de esa familia de fármacos. Estos son excelentes medicamentos para el manejo de la presión arterial pero en algunos pacientes pueden presentarse las molestias mencionadas; estas personas deben acudir a su médico tratante para que les cambie el medicamento hipotensor, por uno de otra familia.
Cualquier persona que deba someterse a un estudio alergológico por este tipo de reacciones a medicamentos debe tener claridad de lo que puede o no tomar en el futuro, y para ello es muy importante que su estudio quede reflejado en un completo informe alergológico.
Dra. María Antonieta Guzmán M.
Directora Centro de Alergias
Hospital Clínico Universidad de Chile
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