La Dermatitis Atópica (DA) es una inflamación crónica de la piel. Los pacientes con DA tienen la piel seca, con picazón en diferentes partes del cuerpo y con tendencia a hacer eccemas. Esta enfermedad puede producirse en brotes agudos, por tiempos e intensidad variables, y puede alternarse con períodos "sanos" en la mayoría de los casos. Además se caracteriza por manifestar una sensibilidad muy alta de la piel a estímulos físicos e irritantes directos y un mayor riesgo de tener cierto tipo de infecciones cutáneas (hongos, estafilococo y algunos virus).
Se calcula que tienen DA entre un 10 a un 20% de los niños y de un 1 a un 3% de los adultos. Estas cifras han aumentado en 2 a 3 veces durante las tres últimas décadas en países industrializados.
La DA es una enfermedad de la infancia. Un tercio de los niños debutará en su primer año de vida, otro tercio durante el segundo año y el tercio restante a lo largo de la niñez. Un 80% de los afectados han desarrollado los síntomas clínicos antes de los cinco años de edad. Sólo el 2% de los nuevos casos ocurren después de los 20 años. La mayoría de los pacientes con DA presentan mejoría de su enfermedad con el inicio de la adolescencia.
Se consideran como factores de mal pronóstico: los cuadros severos y que se inician tempranamente, una historia familiar de DA y la presencia de asma o rinitis alérgica. Existe un grupo de pacientes con DA que desarrollarán eccema en las manos durante la adultez, particularmente los que tienen frecuentemente contacto con irritantes en su casa o en su trabajo.
Se considera que la DA no tiene una causa específica, sino que requiere de la presencia de varios factores para que se produzca. Existe un factor hereditario, es decir se da más frecuentemente en personas que tienen el antecedente familiar de Asma Bronquial, Rinitis Alérgica o Dermatitis Atópica.
Además, la piel de estas personas reacciona en forma anormal a ciertos estímulos, lo que produce entre otras cosas que se reseque y pique con facilidad y que transpire en forma abundante. También existen factores que colaboran con la aparición de crisis, como son infecciones bacterianas y hongos, el estrés, las temperaturas extremas, factores irritantes como son el uso de jabones y colonias, etc. Por otro lado, en los casos de DA moderada a severa debemos estudiar la posibilidad de Alergia a Alimentos, ya que hasta un tercio de estos pacientes pueden tenerla.
Con respecto a las manifestaciones clínicas de la enfermedad, el síntoma más importante y que nunca debe faltar es la picazón o prurito. A este se agrega el eccema, que dependiendo de la edad del paciente va a ubicarse en distintas partes del cuerpo.
Durante los dos primeros años de vida en los meses de invierno los bebés desarrollan piel seca, enrojecida y descamación en las mejillas, lo que puede extenderse a alrededor de la boca y a ambos lados de la nariz; el contacto con la saliva y el uso de chupete hace que los labios y la piel que los rodea se vea muy roja, áspera y en algunos casos llegue a descamarse (Ver Fig. 1). En un grupo menor de niños las lesiones pueden extenderse al tronco y extremidades, pero siempre respetan la zona del pañal.
Figura nº 1: Distribución de las lesiones de DA en menores de 2 años
En los niños de entre 2 a 12 años, lo más característico son las lesiones en las zonas flexoras como son el cuello, delante de los codos, por detrás de las rodillas y en las muñecas (Ver Fig. 2)
Figura nº 2: Distribución de las lesiones de DA en niños de 2 que 12 año
Estas áreas de repetida flexión y extensión transpiran con el ejercicio, el calor y la transpiración estimulan la picazón, y se inicia el círculo picazón - rasquido. La ropa apretada atrapa el calor en sitios como el cuello y las extremidades lo que agrava el problema. El constante traumatismo al rascarse produce zonas menos pigmentadas, generalmente en mejillas y extremidades que se hacen más evidentes cuando la inflamación ha cedido y cuando la piel está más bronceada (por ejemplo en el verano).
La DA puede aparecer después del inicio de la pubertad, la razón por la que se produce el resurgimiento de la inflamación en este período se desconoce, pero se cree que puede estar relacionado con cambios hormonales o el estrés del período inicial de la pubertad.
Los pacientes habitualmente tienen el antecedente de haber tenido dermatitis en la infancia, aunque en algunos casos no ocurre así. Se puede encontrar inflamación en los pliegues al igual que en los niños de entre 2 y 12 años, pero la expresión más común de esta etapa es la dermatitis de manos. La constante exposición de las manos a irritantes químicos tanto en el hogar como en el trabajo, provocan enrojecimiento, descamación y la aparición del eccema.
La erupción puede ser dolorosa, crónica y resistente a tratamiento. Muchas veces puede simular una psoriasis.
Otra zona afectada característicamente en esta etapa son los párpados, éstos son delgados, y frecuentemente están expuestos a irritantes y se traumatizan fácilmente al rascarse. Muchos adultos con DA tienen inflamación en los párpados superiores lo que puede confundirse con una dermatitis de contacto alérgica.
Finalmente otra región afectada con frecuencia es el área ano-genital, esta zona permanece habitualmente húmeda y tibia lo que facilita la aparición de picazón e irritación. Picazón en la vulva, el escroto y/o alrededor del ano, pueden ser las únicas manifestaciones de DA a esta edad.
No existe un tratamiento único para la DA. Deben evitarse todo aquello que produce picazón (agua caliente, ropa apretada y con fibras sintéticas) porque, la persona al rascarse provoca más lesiones y más picazón. Es muy importante lubricar la piel a diario y también evitar el contacto directo con sustancias irritantes como los solventes, jabones, detergentes y combustibles.
RECOMENDACIONES PARA PACIENTES CON DERMATITIS ATÓPICA
- Evitar los baños con agua muy caliente.
- Secar la piel empapando y no frotar, para no producir picazón.
- Usar ropa suelta y de algodón.
- Descoser las etiquetas de la ropa para evitar roce.
- Lavar la ropa que tiene contacto directo con la piel y sábanas con un detergente suave en barra o líquido.
- No usar colonia ni perfume sobre la piel.
- No usar aceite emulsionado. Lubricar la piel 2 veces en el día con cremas sin perfume, de preferencia con aquella indicada por su médico, o vaselina.
- Usar un shampoo suave idealmente sin perfume.
- Usar jabón de afrecho o de glicerina en barra sin perfume. No jabonar en exceso ya que eso reseca más la piel.
- En caso de no controlar sus síntomas con estas recomendaciones acudir a su médico.
Dra. Carla de la Fuente R.
Inmunóloga Clínica.
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